El equilibrio dinámico psicomotriz

El equilibrio dinámico psicomotriz.

 

Cuando un niño comienza a dar sus primeros pasos, quizás el proceso menos importante sea el desarrollo de la musculatura necesaria para soportar su peso. Durante ese tiempo su cerebro está estableciendo millones de sinapsis en un proceso de aprendizaje vertiginoso para desarrollar el sistema de control más extraordinario jamás conocido: el equilibrio.

 

Los sistemas electrónicos de control realizan una tarea similar y los modernos aprenden por si mismos, pero están muy lejos de esa complejidad. Estos sistemas estudian las relaciones causa-efecto, de modo que introducen una señal de entrada y observan la salida. Comparándola con el objetivo fijado, corrigen – se dirá realimentan- con esta información la entrada para producir el efecto deseado. Los reguladores PID –proporcional-integral-diferencial- no miden únicamente la salida, sino su evolución pasada y futura, para establecer un control más efectivo y de respuesta más rápida, algo fundamental cuando se trata de equilibrio, sobre todo cuando éste es dinámico, en movimiento.

 

El cuerpo y la mente humana, son capaces de procesar cientos de miles de entradas referentes a la posición que ocupamos en el espacio y producir cientos de miles de señales de respuesta muscular, algo que los sistema artificiales están muy lejos de poder hacer. Durante los primeros años de vida la velocidad de aprendizaje -estableciendo sinapsis- es extraordinaria, pero este proceso no termina nunca. El sistema del equilibrio evoluciona constantemente, y puede ser mejorado con el ejercicio físico y deportes como la gimnasia artística o la escalada, o actividades como el ballet.

 

Las entradas al sistema provienen, por un lado, de los sentidos de la vista, el oído, y del tacto, en particular de las leves diferencias de presión en la planta de los pies o cualquier otra parte del cuerpo que está haciendo un apoyo. El otro sistema fundamental implicado es el propioceptor, que nos permite en cada momento conocer la posición de cada parte de nuestro cuerpo respecto de las demás, mediante receptores que miden los esfuerzos en músculos y tendones.

 

Larissa Welti-Santos (http://web.media.mit.edu/~lwelti/research.htm) trabaja en el Media Lab del todopoderoso Instituto Tecnológico de Massachussets tratando de reproducir la secuencia de aprendizaje del equilibrio. Su interés se centra en la recuperación de la movilidad de personas que por algún motivo la han perdido o la tienen limitada. Diez voluntarios se sometieron a una prueba en la que se les pedía repetir dos veces una determinada secuencia de movimientos. La dinámica de los mismos se registró con equipos fijados a diferentes partes de su cuerpo que registran la aceleración (y con ella la velocidad y la posición) 50 veces por segundo. La comparación de los registros de los dos intentos mostraba diferencias significativas, y constituye en si misma una prueba del aprendizaje continuo del sistema del equilibrio. Larissa es una consumada especialista en el equilibrio, además de investigar en el MIT es bailarina.

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