La sabiduría popular y el grajo

La sabiduría popular y la del grajo

 

“Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo”. Que la sabiduría popular nos ha dejado refranes de tiempos ancestrales con alguna base científica es algo de lo que podríamos encontrar muchos ejemplos.

 

El fenómeno climatológico de inversión térmica aparece cuando en las noches despejadas de invierno, y en particular si hay niebla, el suelo ha perdido calor por radiación, y por la mañana las capas de aire cercanas a él se enfrían más rápido que las capas superiores de aire que reciben radiación solar. Esto provoca que se genere un gradiente positivo de temperatura con la altitud, lo que es un fenómeno contrario al que se presenta normalmente, la temperatura disminuye con la altitud en la primera capa de la atmósfera, la troposfera.

 

La inversión térmica se presenta normalmente en las mañanas frías sobre  los valles de escasa circulación de aire. También se presenta este fenómeno en las cuencas cercanas a las laderas de las montañas en noches frías debido a que el aire frío de las laderas desplaza al aire caliente de la cuenca provocando el gradiente positivo de temperatura. Los grajos vuelan bajo porque el aire es más caliente, pero cuando se da una situación de inversión térmica, los grajos sobrevuelan las cumbres, donde sin duda se está mucho más a gusto.

 

Si además vuelas en la dirección y a la velocidad del viento, tu cuerpo no pierde más calor. Este fenómeno es el que comúnmente se conoce como sensación térmica, en un método de equivalencia desarrollado por R.G. Stedman (E.E.U.U.), a partir de estudios sobre la fisiología humana y sobre la transferencia de calor entre el cuerpo, la vestimenta y el entorno. El aire húmedo, o en movimiento, nos roba más calor que el aire estático, y la sensación que tenemos viene condicionada por este hecho. Nuestro mecanismo para regular la temperatura tiene que hacer frente a una pérdida mayor de calor y es una situación equivalente al aire en calma pero mucho más frío. Al final del texto puede verse una tabla de sensación térmica en función de la velocidad del viento, pero claro, si al volar lo acompañas, es igual que si estuvieses parado con el aire en calma.

 

Este año, durante la primera semana de enero, en los pueblos del valle de San Emiliano, la temperatura rozaba los 12 grados bajo cero a media mañana y con el sol irradiando sin nubes de por medio. En la cima de Peña Ubiña, a casi 2500 metros de altitud, la temperatura rondaba los 5 grados sobre cero, y los grajos sobrevolaban las cumbres.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Divulgación. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s