La zona zero

BOLETÍN INFORMATIVO DESDE LA ZONA CERO (contenido enlatado)

O algo de eso, la verdad es que la expresión no es muy afortunada, donde estuve yo (Carnota) debe ser el segundo sótano, y según me cuentan lo peor con diferencia es la isla norte de las Cíes. Según el mapa publicado por La Voz de Galicia allí hay “contaminación masiva”. No entiendo como llaman a Carnota ¿“moderadamente contaminada”?. Ya les vale.

Siguiendo la tradición iniciada por Jorge Molinero voy a suplantar a los medios de comunicación y hacer una crónica de mi primer viaje a Carnota, a donde volveré pronto, y espero hacerlo más veces por otros motivos. Intentaré hacerlo lo más fielmente posible pero es todo de memoria. Siento no tener fotos, pero cuando estás allí currando y vienen los turistas a hacerlas te pones de una mala ostia que ni os cuento. No es necesario promocionar la zona, el turismo de catástrofe está en pleno auge, van hasta colegios.

Jueves, 26 de diciembre de 2002

Para que no digan que no hice bien las cosas llamo a los teléfonos de voluntariado de la Xunta, pretendo ir 27, 28, 29 y 30. Lo sé, es una deslealtad hacia nuestro amado gobierno avisar con sólo un día de antelación, pero es lo que hay, no todo el mundo puede disponer de su tiempo con tanta antelación. Cuando dimita la oposición por este motivo yo me solidarizo, somos unos malos españoles. Voy a dimitir de mi condición de español.

En el famoso teléfono me dicen que hasta el día 15 de enero no hay plazas (eso que quiere decir?, que no hace falta?, que no lo pueden organizar???). Pregunto si me tengo que apuntar ahora para entonces. Que no, que llame a partir de ese día. Conozco gente a la que le pasó lo mismo hace quince días.

También llamo a ADEGA y ahí me cuentan que están desbordados y que sus medios son limitados, ellos me dan como fecha el 6 de enero, están saliendo todos los días y sí, me puedo apuntar ya. No lo hago porque no se si voy a poder ir entonces.

Viernes, 27 de diciembre

Hablo con mi amiga Lourdes, de Santiago, que ya ha ido varias veces, pero estos días por lo que sea no puede, además hay un temporal de cojones y la carretera de aquí a allí no es la mejor, precisamente (el déficit cero, claro).

Sábado, 28 de diciembre

Mensaje de Lourdes, mañana a las 10 en Carnota, y no, no es una inocentada.

Domingo, 29 de diciembre

Estoy a las 10 en Carnota, pero parece que el resto de la gente se retrasa, llegarán sobre las 11, así que me doy una vuelta en dirección sur, hacia Lira, y empieza a verse el ambientillo de la zona. Parece una guerra, y no solo por los camiones militares, hay mucha gente con ropas extrañas, palos luminosos, conos en la carretera, maquinaria de obra, muchos todo terrenos, casi da miedo. Luego me daré cuenta de que hay no una, sino dos guerras, la de la gente contra el fuel y la de los voluntarios contra la administración.

Llega el resto de la gente, vienen de Santiago, yo creía como grupo organizado, pero no, somos “espontáneos”, de los que llaman a la Xunta y luego vienen porque no pueden quedarse en casa. Aquí empiezan los problemas, el que no está en la lista no tiene derecho a material ni le asignan una playa. Por lo visto ha estado Corina Porro (conselleira de asuntos sociales) y ha dado aviso de que no acepten a nadie más porque hasta dentro de unos días no les van a enviar más medios. Después de algún tira y afloja (están consiguiendo que algunos voluntarios nos enfrentemos entre nosotros mismos) nos colamos dentro de otro grupo, somos el 38, que viene de la Costa Brava. Nos dan el kit completo: botas, traje de agua, guantes, mascarilla y el tristemente famoso mono blanco (también los hay azules). Nos lo ponemos y nos encontramos al resto del grupo desayunando pausadamente. Y es que la pleamar es sobre las 12:30 y hasta entonces no se puede trabajar. Los del bar se solidarizan con los voluntarios y nos cobran 1,20€ por un café con leche pequeño.

Salimos hacia una playa que creemos que se llama Nemiña (que en realidad está en Muxía, creo), está en la punta norte de la playa de Carnota, al lado del pueblo de Caldebarcos. Después nos enteramos que en realidad se llama Insuela. Tiene la máxima clasificación de la Xunta, ¿p4? ¿d2? No sé, las peores. Cuando llegamos ya hay mucha gente, en el momento máximo somos alrededor de 500, incluidos 200 militares. Según llegamos nos incorporan a la cadena humana. Debe tener 600 u 800 metros de largo, nosotros no vemos la playa. Nos ponemos por parejas y movemos capazos llenos en una dirección y vacíos en otra durante horas. La cadena sufre muchos parones, el tractor no es capaz de retirar todo lo que llega al extremo. Según llega más gente y según los grupos de militares entran y salen de la cadena para sus descansos cuadriculados, avanzamos y retrocedemos. Yo empiezo en el lado del tractor cargando capazos llenos y termino casi en línea de playa.

Allí las imágenes son las que todos habéis visto en televisión, de una capa de un palmo de fuel en la playa y flotando en el mar, solo que aquí impresiona mucho más, sobre todo porque no ves un trozo de playa sino kilómetros, hasta donde te alcanza la vista, con la misma mierda. Al contrario de lo que dicen, aquí apenas hay olor, el fuel ya no debe tener volátiles, y con el aire que sopla del mar apenas se nota, de hecho el segundo día trabajo sin gafas ni mascarilla. Hace un tiempo de perros, pero con el disfraz completo no te enteras de nada.

La cadena humana mueve mucha más cantidad de fuel que los medios mecánicos que hay, dos tractores con un pequeño remolque que luego descubriríamos que sí pueden llegar hasta la playa. Quizás no sea la mejor idea de todos modos, la zona de paso está ahora también asolada, con una mezcla de barro y fuel en la que a veces necesitas ayuda para no quedarte clavado. Los militares extienden esto a las zonas verdes por encima del camino, pasando con sus botas llenas de fuel por los campos.

A las 15:30 los militares y un grupo grande de Palencia se retiran, ya no hay gente suficiente para formar la cadena y los coordinadores deciden que solo se va a retirar el fuel que queda en los capazos, para limpiarlos y dejarlos listos para el día siguiente. Además a la 16:30 se van los de Tragsa, que es quien pone los contenedores (no hacen nada más) y hay que tratar de recoger todo antes. Nos dicen que hemos sacado 15 contenedores.

Pasamos por la zona de descontaminación donde los “manos limpias” (gente que reparte agua y hace otros trabajos de apoyo, igual de necesarios, 1 por cada 6 personas “sucias”) nos quitan el traje completo y nos limpian las botas con gasoil para reutilizar lo más posible. Los trajes verdes de agua también están más o menos limpios y alguna gente los reutilizamos.

Nos vamos a comer por ahí, sobre las 17:30, y al cabo de un rato aparece Xan, otro del grupo, que es médico y ha estado en otra playa atendiendo gente. Por lo visto lo único que ha atendido es gente con los ojos irritados y con dolor de cabeza, aunque él y yo creemos que esto se debe a que están congestionados por la mascarilla y las gafas. La gente que utiliza la mascarilla y se la recoloca con los guantes manchándola de fuel respira mucho más fuel que los que no la usamos.

Volvemos al pueblo, a uno del grupo que trabaja en la Televisión de Galicia le han dejado una casa, que es donde nos vamos a quedar. Ninguno vimos el programa de Nochebuena de TVG, pero nos comenta las palabras de Marta Sánchez:

– tengo un mensaje para los gallegos, “que no olvidéis ni perdonéis”, ahora si queréis, cortarlo, pero yo tenía que decirlo.

Y no, no lo cortaron, milagrosamente salió en antena.

Llega también otro amigo, Ernesto, que da clase en Santiago, y que lleva en la guerra desde el principio, ha estado en Ons, en Ribeira y en otros sitios, organizando y trabajando. Nos cuenta un montón de perlas que pongo al final de todo. Él viene de otra playa, cerca de Lira, allí han estado sin descanso 5 palas y 5 bañeras (los camiones naranjas grandes de obra). Los conductores les piden que por favor llenen el volquete, que si no Tragsa no les paga el viaje.

Final de la jornada, un analgésico para el dolor de espalda y a dormir.

Lunes, 30 de diciembre

Cambiamos de bar para desayunar, éste tiene un precio razonable, no se aprovecha de la situación.

En el pabellón no han cambiado las cosas, no estamos en la lista, solo que esta vez la trampa nos la sugiere el que está organizando allí ahora, un voluntario de Punta Umbría (Huelva). Hay un tío de Pontevedra que lleva aquí semanas organizando despertando a los rezagados, tiene un triskel tatuado en la cara y en la playa trabaja como el que más. No se muy bien cual es nuestro grupo esta vez, si el de Pontevedra o Sevilla 2. Da igual. Reponemos el kit que no hemos reciclado. A la salida encontramos a Xan, parece que esta vez no quieren médicos, a él y a una chica de Huelva los largan.

Nos enteramos además de que Corina Porro ha asumido la coordinación y su primera decisión es que el 31 y el 1 no se trabaja. Protección Civil ha decidido en función de esto desalojar el pabellón y poner en la calle a todos los voluntarios venidos de fuera.

Vamos por partes. Lo de Corina Porro, en teoría es para reorganizar todas las tareas. ¿reorganizar el qué? ¿dónde hay una organización que no sea la de los voluntarios organizándose a si mismos? Joder, hasta ahora había una chica del ayuntamiento de Carnota que según todos lo estaba haciendo bastante bien. Ahora ya no puede. Lo del pabellón es otra. Hay gente de Sevilla, de León, de California, de Hungría… que ha venido varios días y ahora los pretenden echar. No sólo van a perder dos días sin trabajar sino que no hay alojamiento para ellos. Ala, a la puta calle.

Nos vamos a Insuela de nuevo. La playa ha amanecido igual que ayer pero somos menos. Esta vez llegamos más temprano, solo están aquí los militares. Están unos reporteros de CNN+, que se van a Carnota en cuanto les contamos la historia del pabellón que pretenden cerrar. Están allí también los del 061 atendiendo a un militar que parece que lo único que tiene es un diarrea, y que es anterior a trabajar en la playa. Le dicen a Xan que llame al 061 para que sepan que hay un médico en la playa, para apuntarse luego el tanto en la estadística.

Vamos hasta la línea de playa, y en vista de que es mejor no mezclarse en la cadena con ellos (ya nos lo habían sugerido ayer los mandos), cogemos capazos y vamos a sacar fuel de la arena y las rocas, esto lo están haciendo asi exclusivamente los voluntarios civiles. La marea está alta de todo, empezando a bajar. De vez en cuando viene una ola grande con más fuel y te tienes que retirar hacia atrás. Parece tanto trabajo que se asemeja imposible, yo me planteo una meta sencilla, me cojo un par de metros de ancho y me fijo un referencia para ver si se avanza o no. Al final de la jornada he cubierto unos 10 ó 12 metros desde la línea de pleamar, y el resto de gente ha hecho lo mismo, de modo que cubrimos toda la playa. Yo estoy en un lateral, en las rocas. El trabajo aquí es más desagradable que en la cadena y más duro, la postura (agachado o de rodillas) más incómoda. Además se ven cosas peores. Aparte de moluscos y otros animales pequeños encontramos en el medio del fuel trozos de pájaros en descomposición. Hay tanto fuel que los capazos se llenan rápido, con sólo 6 u 8 trozos (casi hay que cortarlo como un pastel).

Estamos pocos llenando y la cadena no da a basto para sacarlos hacia los contenedores. Estamos parados a veces por falta de capazos vacíos, pero no está mal, descansamos la espalda. A las 15:30 de nuevo se van los militares y se decide no seguir llenando capazos, no vamos a ser capaces de sacar los que están ya llenos. Hay un poco de caos, algunos seguimos llenando, luego lo dejamos y nos vamos. A última hora llega el de Punta Umbría con el traje espacial impecable, se agacha, llena un capazo, se pringa entero y se va aorganizar la retirada de la playa. Hoy no hay zona de descontaminación, nos quitamos los trajes unos a otros con ayuda de un par de personas con guantes de látex y un cutter.

El mar nos ha traído un regalo de despedida, en la zona de entrada a la playa hay un calderón (un cetáceo parecido a un delfín, pero más grande, unos 6 metros y con el morro más chato) varado muerto untado entero de fuel, tiene la lengua fuera y todavía está sangrando.

Nos vamos a comer, llegamos sobre las 17:30, no hay nadie dando comida igual que ayer, pero hoy además no nos dan ni pagando en ningún sitio, entramos en 4 ó 5, en todos igual “la cocina está cerrada”. Vamos al supermercado para hacer algo nosotros. La chica de la caja nos cuenta como limpiar la ropa, primero aceite de cocina, después fairy.

Parece que lo del pabellón se ha arreglado, no se si por las cámaras del plus o el motín o que, pero no los van a echar. En cualquier caso no se trabaja ni el 31 ni el 1, Tragsa no va a ir a las playas, así que sin contenedores no hay trabajo. Final de la jornada, comida casera, carretera y manta. Vuelvo a Coruña.

Martes, 31de diciembre

Hoy no han trabajado, Lourdes y Xan han ido a por pájaros, encuentran uno pequeño y lo entregan a SEO (Sociedad Española de Ornitología??). Parece que se recuperará. Las noticias que llegan del centro de recuperación de aves de Oleiros son que en la mayor parte de los casos no es así.

Miércoles, 1 de enero

Corina Porro ha cumplido lo prometido y no se trabaja. Lourdes me cuenta que el pabellón está cerrado. En el periódico del día 2 dicen lo contrario, que el cambio de año han trabajado 6.000 voluntarios. Según la televisión en las playas peores solo están militares. ¿dónde estuve yo el 29 y el 30? ¿Vivimos en un universo paralelo?

Eso es todo de momento. El viernes volveremos.

Autocrítica. Ideas y reflexiones PERSONALES.

Mucha gente protestaba y gritaba a los militares. Yo me enfrenté a alguno por eso. Puedes estar de acuerdo o no con que estén ahí, se puede estar de acuerdo o no con su modo de trabajar, la actitud y disposición verdaderamente no es muy buena en muchos casos. Se puede protestar por todo eso, y yo seguramente lo haré como hasta ahora, desde muchos frentes diferentes. Pero el lugar y el momento para hacerlo no es la playa. Allí solo está el fuel. Hay que sacarlo. Y punto. En Insuela no habríamos podido trabajar ni ellos ni nosotros, ninguno de los dos grupos era suficiente. El resto del tiempo hay muchas más cosas por hacer, manifestarse, protestar, gritar. Pero no en la playa. Yo creo que no. Si a la desorganización absoluta que existe añadimos eso es mejor que nos vayamos todos a casa.

Hay que pensar un poco más antes de hacer el trabajo. El acceso a la playa en la que recogíamos fuel al cabo de dos días estaba peor que la playa. Quizás no había otro modo de hacerlo. O quizás si. Hace falta gente que coordine. No es difícil, hay un protocolo sencillo escrito, donde se describen métodos de trabajo y de zonificación (zonas limpias y sucias claramente diferenciadas), o que hace
falta un manos limpias por cada 6 sucias. Al que lo quiera se lo puedo conseguir. Cualquiera con dos dedos de frente, un mínimo de sensibilidad ambiental y que haya ido dos veces a limpiar puede hacerlo y es muy necesario.

Me resulta difícil criticar a gente que está yendo a arrimar el hombro desinteresadamente, pero hay cosas que me resultan increíbles. Gente que se pone el disfraz completo, trabaja un poco y cuando está sucio saca la cámara y se hace unas fotos. Algunos después de eso se van. Y lo peor de todo: gente que va a limpiar una playa y luego deja la zona como un estercolero. Los envases de plástico de la ropa de trabajo, de alimentos, trozos de trajes blancos, y muchas más cosas que contribuyen aún más a poner la playa como si fuera la zona de copas del Orzán después de un sábado por la noche.

Al igual que la primera crónica de Jorge Molinero un poco de crítica local. En Insuela éramos unos 500. Había grupos de Sevilla, Palencia, Valencia, León, Pontevedra, Santiago, Orense… ni uno solo de Coruña, tampoco espontáneos. La gente de aquí que conozco que va a limpiar se puede contar con los dedos de un muñón. Lo más cerca Cambre.

Crítica ajena: las perlas de Ernesto y otra gente.

Como dije antes, Ernesto da clase en Santiago y está con ADEGA desde el principio en la guerra, primero trabajando, después además organizando, y nos cuenta algunas cosas demenciales.
Tragsa proporciona el material en las playas (o al menos debería hacerlo, ya que no dan un palo al agua). Uno de los materiales más necesarios es el plástico negro. Se va a hablar con un elemento de la famosa empresa pública.

– ¿teneis un plástico negro?
– en el camión.
– ¿me cortas 5 metros?
– busca un voluntario.

En otra playa el acceso es un poco complicado por una duna. Un palista de Tragsa se ofrece voluntario para quitarla de en medio. Con dos cojones. Ya tienen un equilibrio delicado las playas aquí (son naturales, no se vierte arena como en Riazor, y muchas desaparecen en invierno) como para andar sacando las dunas de en medio. En el muelle de Ons se tiene que enfrentar al director nacional de parques que está histérico viendo a la gente parada porque no hay forma de sacar el fuel de a isla y está tomando decisiones totalmente estúpidas. Por el mismo motivo se encuentra a un grupo de militares cavando al lado de una casa para enterrar el fuel. “la señora nos dió permiso”.

El ayuntamiento de Carnota es del BNG, pero la gente de protección civil son funcionarios que llevan ahí años, en el caso del jefe local décadas. Supongo que está acostumbrado a no dar un palo al agua, lo más contratar gente para el salvamento en las playas en verano. Éste le dice a Xan, que el alcalde no sabe que va a decidir, pero que él sí que sabe como desalojar a toda la gente del pabellón. Dice que hay muy mal ambiente, que la gente solo ha venido a fumar porros, y que el pabellón es del colegio, y ese no es el mejor ambiente educativo. Xan le dice que eso no es lo más importante ahora, con la
catástrofe, “eso será lo que tu crees” le contesta. Hay que joderse.

El mismo elemento el segundo día, en el pabellón, nos dice a Lourdes y a mi.

– Mira, queríamos saber a que playa va a ir el grupo de Pontevedra para ir con el coche al mismo sitio.
– Ir al Concello.
– ¿pero usted no nos lo puede decir?
– Ir al Concello, no os puedo dar material.

Llevábamos ya una bolsas transparentes con todo el material en la mano. Los dos días de Insuela los militares siguen un horario estricto. El protocolo dice que solo se puede estar expuesto a los vapores (inexistentes) del fuel 5 horas, y ellos entre esto y los descansos están 5 y media. Llegan a las 10 y se marchan a las 15:30. En Insuela solo se puede trabajar a partir de la pleamar, que estos días es sobre las 13:30, ¿y el resto del tiempo? Ni idea. ¡que arresten a la luna por descoordinar la marea!!! Los militares van a las playas más difíciles porque están mejor preparados para el trabajo organizado. Hay una cadena humana organizada por parejas enfrentadas para acarrear los capazos, y en la cadena hay un hueco, uno sin pareja. A menos de cinco metros hay otro elemento gritando ¡mi primero,
¿dónde me pongo?! Me cuentan que el día anterior a llegar nosotros se retiran de la playa a paso ligero. Yo después de cada día de trabajo casi no podía andar. Claro que yo no soy el novio de la muerte, ni he “nasío pa matá” como en las historias de la puta mili de El Jueves.

Hay una recogida de firmas en el pabellón para que les dejen trabajar el 31 y 1. Un grupo de militares de Ferrol llega sin equipo de trabajo y le dan del que hay allí para los voluntarios. A la salida dicen que ellos no pueden firmar un papel así. No tienen derecho a expresar su opinión.

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